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Archive for May, 2011

Hola, amigos! 

Este es un extracto de la entrevista que me hicieron este mes de mayo para la Urbanit Revist, una revista muy chula que creo que deben de leer! La entrevista es corta, pero dice mucho… 

“+ Es tu primer poemario, ¿Cómo nace y toma cuerpo tu libro?

–  Soledad Narcótica es un libro que venía masticando desde hacía al rededor de dos años y que nace desde las vísceras de la soledad que forma parte del proceso de cada escritor. Son poemas que cuentan una historia, que le hablan desde la realidad tangible de la cotidianidad a un lector que, idealmente, está también en un proceso de soledad personal individual.”

Busquen le entrevista en la sección de libros, página 73, terminen de leer la entrevista y me dicen que piensan! Si tienen alguna pregunta, también se las puedo responder por acá!  

Abrazos,

Sarah Valerio

*Gracias, Patricia Minalla!! 

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Sentidos de Niebla

Será que se han dado cuenta de que mientras crecemos se nos nublan los sentidos? En cierto modo, este post responde a uno de mi amigo Karim Lopez. En su post “El Pasillo”, Karim menciona que esa parte en particular de su casa ha perdido el brillo que tenía cuando el era niño. Han notado cómo esto se aplica a muchas otras cosas más?

Para la mayoría de nosotros las cosas del pasado eran siempre mejores. Con excepción de la comida de la madre (que, generalmente, mantiene su reinado sobre el tiempo como “la mejor comida del mundo”), las cosas de nuestra niñez siempre las recordamos más brillantes, con una fragancia más deliciosa, con un aire más alegre y el color de las cosas siempre era más cálido.

Yo recuerdo de mi niñez, especialmente, las navidades. Esa luz amarillenta de la Noche Buena, donde todos mis primos y primas venían de diferentes partes de la región y no dábamos abasto en casa. Llegaban todos juntos durante el día, y seguían llegando durante la noche. El árbol de Navidad, atiborrado de regalos, era siempre el centro de atención. Las luces de colores en todos lados, la música, que no tenía fin, y mucha comida rica (pastelones, cerdo en puya, refrescos, champaña, vino dulce, frutas de navidad [manzanas, peras, uvas, pasas, higos, ciruelas..], dulces [muchos dulces!], ensaladas y panes) adornaba la mesa principal. A las 12 de la media noche, se repartían los regalos y entonces, montañas de papel de colores se levantaban de la nada entre las risas y el deleite que provocaban los regalos entre los niños y los mayores. Esa noche, la casa no daba abasto para tanta gente, y eso era maravilloso. Muchos teníamos que dormir luego en colchonetas en el suelo, pero no importaba, porque eso también era una aventura.

Mi hermana y yo nunca nos preguntamos de dónde sacaban nuestros padres el dinero para comprar tanto regalo para todo el mundo. No sabíamos que tenían que ahorrar casi el año entero para este propósito. Pero así es mi mamá: no soporta ver un niño sin regalo en navidad. Todavía es así con ella, a pesar de lo mucho que han cambiado las cosas.

Fue de repente. No sé decir exactamente cuándo fue, ni en qué edad corría mi vida. Esperábamos la navidad con ansias, pero ese año llegó menos de la mitad de mis primos. Las cosas se hicieron más calmadas. Todo resultó más aburrido, y muchos de los regalos se quedaron bajo el árbol sin abrir, ya que sus dueños no estaban presentes. El año siguiente llegaron menos, y así en sucesión. Mis primos habían crecido, y nosotros también. Un día nos descubrimos mi hermana, mi madre y yo solas, esperando la navidad. Fue para mi uno de los momentos más tristes de mi vida. La escena se repitió en los años sucesivos.

Ahora, con mi hermana en New Jersey, con su propia familia, y conmigo aquí en New York también con mi propia familia, me imagino que las navidades para mi madre, que aún no puede venir a acompañarnos, serán devastadoras… Pero no pensemos en eso, no quiero entristecerme más.

Antes las navidades eran mas brillantes, la comida era más rica, los amigos eran mejores, la familia más unida y los dulces… bueno, los dulces eran más dulces.

He tenido varias experiencias con mis sentidos de niebla. Especialmente cada vez que visito mi pais, donde el recuerdo (que me ha embellecido las memorias) se sobresalta ante la realidad de las cosas.

Les dejo un abrazo inmenso, grande, cálido… como el que les daba esa persona que recuerdan, pero que ya no está. Saludes amigos!

Sarah Valerio

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