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Archive for September, 2014

Tree Silhouette Against Starry Night Sky

El verano llegaba a su final y arrastraba lo último del día con el. En el lago Wawayanda todo era calma; el silencio roto sólo por el ruido de la naturaleza y nuestras voces. A las orillas del lago, Natán e Isaac hablan animadamente sobre la belleza del atardecer, más acá, en la arena, Yubita y yo conversamos sobre la vida en el Paraíso y nos gozamos las travesuras de Sally, que corre y lanza arena al aire, mientras su madre, Mary, la persigue riendo. Más atrás, vigilante desde la yerba, Rigo nos observa a todos sonriente. Yo me tomo un momento para mirarlos a todos, uno a uno. Quiero siempre recordar este momento. Me asombro de ver cómo esta familia, a la cual estoy ligada espiritualmente, ha pasado a ser también mi familia. Son las 7:00PM, y nos hemos quedado a ver el anochecer en las montañas.

Allá a lo lejos, cerca de una Luna Nueva Visible, asoma el planeta Marte, redondito y amarillento como un granito de mostaza brillante. Natán ha sacado su telescopio y lo apunta hacia la Luna. Desnuda, la Luna muestra cicatrices, marcas, cráteres… Señales de colisiones que han tenido lugar a través de millones de años. Es simplemente increíble como podemos, desde tan lejos, observar la superficie de los satélites y los planetas!

De repente allí veo una estrella! Y allí otra! Y otra más allá! El cielo se va cundiendo lentamente de puntitos brillantes, de diferentes tamaños, formando una infinita cantidad de figuritas hermosas… No puedo más! Acabo sucumbiendo ante la abrumante belleza del manto celeste, y me tumbo sobre la yerba, absorta, la vista perdida, ocupada, sin saber a dónde dirigirse.  Las palabras de David vienen en tropel a mi: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?” (Salmos 8: 3,4) Qué increíbles los sentimientos encontrados de pequeñez y gozo que explotan en mi pecho!

Absortos dentro de la inmensa belleza que nos provee el creador, el silencio es roto por las palabras de Rigo: “Y pensar que siempre están ahí las estrellas! De día y de noche! Y qué maravilloso que sólo de noche podamos verlas!” De inmediato reflexiono que la verdad sobre Dios siempre ha estado ahí para todos nosotros. Inamovible, como Jehová mismo, a través de la historia de la humanidad. El brillo de las cosas de este mundo en que vivimos nos impide ver lo que subyace detrás del velo de las enfermedades, las preocupaciones, el afán, los estudios, el amor, la muerte, los viajes, el trabajo… Entonces un día, de repente, todo ese brillo ofuscante se esfuma y sólo queda el brillo de lo que es real y verdadero, aquello que siempre ha estado ahí, aparentemente escondido a nuestra vida.

Embriagada ante la creación de Jehová, sólo atino a decir: “Cómo no escribir Salmos!? Esto es lo David veía!” y vuelvo a perderme entre las estrellas…

Photo take from the article "Where to see the stars in the UK" by Dixe Wills

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